miércoles, 18 de julio de 2018

Día Internacional de Nelson Mandela

Este 18 de julio marca el aniversario de los 100 años del nacimiento de Nelson Mandela, el gran amigo de los cubanos y del Comandante en Jefe Fidel Castro. La fecha es un escenario excelente para reflexionar sobre su vida y legado, y seguir sus pasos para “hacer del mundo un lugar mejor”

A propuesta de la Unión Africana, la Asamblea General de Naciones Unidas, aprobó que a partir de este 2010, cada 18 de julio se celebre el Día Internacional de Nelson Mandela en justo reconocimiento a este hombre que dedicó gran parte de su vida a luchar por la liberación y la unidad de África y por su contribución a desterrar para siempre de la faz de la tierra el odioso régimen racista del apartheid que durante décadas se instaló por la fuerza en Sudáfrica.

Por esas luchas Mandela fue encerrado 27 años en cárceles sudafricanas en la más precarias condiciones, sometiéndolo a las más crueles torturas síquicas y mentales y obligándolo a trabajar forzadamente de sol a sol en una cantera de sal, no permitiéndole visitas ni
correspondencia, sino cada seis meses, pero ni así lograron quebrantar su espíritu de lucha ni que la abandonara a cambio de su libertad, convirtiéndose ante los ojos del mundo en un símbolo de resistencia indoblegable, ofreciéndole así a la humanidad un brillante legado histórico de resistencia.

Desde la propia cárcel Mandela continuó dirigiendo la lucha de su pueblo al frente del Congreso Nacional Africano, del cual fue su fundador, su actitud lo hizo más grande ante los pueblos del mundo, su prestigio creció ilimitadamente a pesar de los intentos de sus enemigos por callar a este hombre que lejos de amilanarse tenía cada día más fe en la victoria porque como él mismo expresara en no pocas ocasiones: ”No importan los sacrificios cuando se lucha por principios sagrados”

Desde la prisión Nelson Mandela supo del internacionalismo de los cubanos en Angola y otros países de África y se regocijó con la victoria de Cuito Cuanavale, a la cual calificó como “el viraje de la lucha de liberación del Continente Africano contra el flagelo del apartheid”. En 1990 fue puesto en libertad y en 1994 se convirtió en el primer presidente electo de su país desde donde lideró el proceso de reconciliación nacional que puso fin para siempre al régimen racista.

Al proclamar el 18 de julio como Día Internacional de Nelson Mandela, la Asamblea General de la ONU reconoció su dedicación al servicio de la humanidad, su aporte a la solución de conflictos, la promoción y protección de los derechos humanos, la reconciliación, la igualdad entre los géneros, los derechos de los niños y otros grupos vulnerables, que siguen siendo hoy los principios de paz y justicia social.
 
Después de sufrir una prolongada infección respiratoria, Nelson Mandela murió el 5 de diciembre de 2013 a la edad de 95 años en su hogar de Houghton, Johannesburgo, rodeado de su familia.

lunes, 2 de julio de 2018

Aprueban arrendamiento de la Base Naval en Caimanera


A tenor de lo dispuesto en el Artículo Séptimo de la Enmienda Platt, el 16 de febrero de 1903, el primer presidente de la República de Cuba, Tomás Estrada Palma, firmó el Convenio de Arrendamiento de las Bases Navales de Guantánamo y Bahía Honda a Estados Unidos, el cual fue sancionado el día 23 del mismo mes y año por el entonces presidente norteamericano Theodore Roosevelt.

El 28 de mayo de 1903 comenzaron los trabajos de medición para establecer los linderos de la estación naval de Guantánamo, que actualmente tiene 117,6 kilómetros cuadrados, de los cuales 49,4 son de tierra firme; 38,5 de mar y 29,4 de pantanos.

Sin embargo, no fue hasta el 2 de julio de 1903, hace hoy 115 años, que se aprobó el Reglamento para el arrendamiento de las estaciones navales y carboneras de Guantánamo y Bahía Honda, aunque en 1912 Estados Unidos hizo dejación de esta última a cambio de ampliar la de Caimanera a los límites expresados anteriormente.

El Artículo UNO de ese Reglamento establecía que Estados Unidos pagaría a la República de Cuba la suma anual de 2000 en moneda de oro norteamericana, durante el tiempo que estas ocuparen y usaren dichas áreas del territorio cubano en virtud del Convenio de Arrendamiento.

En la República Neocolonial el pago del arriendo de la Base de Guantánamo era de TRES MIL 386 dólares, cifra que en 1973 se elevó a 4 085 dólares, cantidad que anualmente Estados Unidos dirige por vía diplomática al tesorero general de la República, un cargo inexistente hoy en la estructura de gobierno cubano, que desde 1960 no acepta dicho pago.

Este convenio que reglamenta el arrendamiento firmado en La Habana el 2 de julio de 1903 por representantes de Cuba y Estados Unidos, fue aprobado por el Senado cubano el 16 de julio de ese año y por el presidente norteamericano el 6 de octubre, publicándose en la Gaceta Oficial de la República el día 12.

El traspaso del territorio de la estación naval de Guantánamo a Estados Unidos se realizó oficialmente el 10 de diciembre de 1903, en una ceremonia donde la isla fue representada por el jefe de obras públicas de Santiago de Cuba, único cubano que estuvo presente en ese acto de entreguismo de parte de nuestra soberanía y que hoy constituye uno de los obstáculos a salvar para la normalización de las relaciones entre los dos países.

domingo, 27 de mayo de 2018

Victoria de la Operación Carlota

El 27 de mayo de 1991 hace hoy 27 años, en un acto celebrado en El Cacahual, al pie de la tumba del Titán de Bronce, Antonio Maceo y de su ayudante Panchito Gómez Toro, el entonces Ministro de las FAR, General de Ejército Raúl Castro Ruz informaba al Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz, el fin de la “Operación Carlota” con la cual concluía la misión internacionalista de Cuba en Angola, tras 15 años de ayuda militar solidaria a esa nación africana, para preservar su independencia y soberanía que el régimen racial de Sudáfrica pretendió arrebatarle.

En cumplimiento de una Declaración Conjunta de los gobiernos de Angola y Cuba sobre la retirada de las tropas internacionalistas de la Isla paulatinamente, ese proceso se inició el 10 de enero de 1989 con el regreso de la Batería Femenina de Artillería Antiaérea, que combatió en ese país africano y los últimos soldados salieron del territorio angolano el 25 de mayo de 1991, cinco semanas antes de la fecha acordada, el primero de julio.

La “Operación Carlota” tuvo su comienzo el 5 de noviembre de 1975 cuando a solicitud de la dirección del Movimiento Popular para la Liberación de Angola, la dirección del Partido Comunista de Cuba decidió enviar una Formación de Tropas Especiales, para contener el avance hacia Luanda de los efectivos racistas sudafricanos, que se habían propuesto impedir la declaración de la independencia de Angola prevista para el 11 de noviembre de ese año.

A partir de ese momento y con el objetivo de preservar la independencia angolana, más de 300 MIL combatientes internacionalistas cubanos pasaron por ese hermano país africano y combatieron codo con codo con los efectivos del MPLA, que obligaron al régimen racista, a pesar de sus modernos recursos bélicos, a retirarse totalmente de Angola escribiendo gloriosas páginas para la historia de los dos pueblos, hermanados entre sí por la sangre de aquellos miles de esclavos africanos que fueron arrancados de sus tierras y traídos a Cuba para ser explotados por el colonialismo español.

Entre esas gloriosas páginas cabe destacar la derrota de Sudáfrica en Cuito-Cuanavale que obligó a los racistas a sentarse en la mesa de negociaciones, cuyos acuerdos finales se firmaron el 22 de diciembre de 1988 en la sede de las Naciones Unidas, en Nueva York, y mediante los cuales se ratificaba la independencia total angolana, se le concedía la independencia a Namibia y se establecía la retirada paulatina del contingente internacionalista cubano.

En el acto del Cacahual, el 27 de mayo de 1991, que puso fin a la “Operación Carlota”, el Ministro de las FAR General de Ejército Raúl Castro señaló: “La gloria y el mérito supremo pertenecen al pueblo cubano, protagonista verdadero de esa epopeya que corresponderá a la historia aquilatar en su más profunda y perdurable trascendencia”

Al cumplirse hoy el vigésimo séptimo aniversario del término de la “Operación Carlota” el mundo y sobre todo los pueblos de África, reconocen el valor altruista de Cuba y su pueblo que nada pidió a cambio de la ayuda solidaria a los angolanos, ya que como expresara el propio Raúl: “Sólo nos llevaremos de allí nuestros muertos”

lunes, 7 de mayo de 2018

Batalla de Dien Bien Phu y la derrota del colonialismo francés

El heroico pueblo vietnamita está festejando hoy 7 de mayo el aniversario 64 de la derrota del colonialismo francés en esa nación indochina en 1954, con la victoria alcanzada por las Fuerzas Armadas Populares de Vietnam en la batalla de Dien Bien Phu, la cual se había prolongado por 56 días de cruento combate.

El escenario de esta batalla, que se había iniciado en el mes de marzo, fueron los alrededores de la aldea de Dien Bien Phu, un campo abierto en un valle en las tierras altas del país, donde los franceses consideraron podían vencer dada la superioridad militar frente a la guerrilla vietnamita bajo el mando del general Vo Nguyen Giap.

Sin embargo, las fuerzas aerotransportadas francesas y su célebre legión extranjera no pudieron contra el heroico pueblo en su lucha por su independencia, a pesar de que lo habían sometido a ocho años de cruenta y prolongada guerra, después de la retirada de Japón de esa nación en 1945, tras 80 años de dominación colonial.

Como resultado de la batalla de Dien Bien Phu, murieron 1142 franceses, 4500 fueron gravemente heridos y 1606 se dieron como desaparecidos, mientras que los vietnamitas tuvieron que pagar un precio más alto con la pérdida de 22 MIL vidas.

La derrota del colonialismo francés en Dien Bien Phu y su expulsión del país indochino no significó la paz para ese noble y heroico pueblo, que tuvo que enfrentar a un enemigo mucho más poderoso, el imperialismo norteamericano, después que Vietnam fuera dividido en dos, Norte y Sur, por los acuerdos de Ginebra estableciéndose en el Sur un régimen títere alentado por Estados Unidos. 

En 1960 el imperialismo yanqui decidió intervenir militarmente en el Sur para mantener el régimen títere e iniciar una escalada de agresiones contra la República Socialista de Vietnam del Norte, sometiendo a ese país a los más crueles bombardeos con productos químicos que devastó gran parte de la flora y la fauna de esa nación y causó crueles daños a la población, cuyas secuelas aún se mantienen.

A pesar del poderío norteamericano los vietnamitas no cejaron ni un minuto en el empeño de unificar la nación y el 30 de abril de 1975, las tropas títeres eran derrotadas y los últimos marines norteamericanos huían precipitadamente de Saigón concretándose así la victoria final para comenzar a construir un país 10 veces más hermosos como lo había previsto el padre de la nación vietnamita Ho Chi Minh.                  

jueves, 5 de abril de 2018

Aniversario 123 de la muerte de Guillermón Moncada


Hoy 5 de abril se cumplen 123 años del fallecimiento del Mayor General del Ejército Libertador, Guillermo Moncada Veranes, héroe de las tres gestas independentistas cubanas y uno de los más sólidos pilares de la guerra necesaria, reiniciada el 24 de febrero de 1895 bajo la conducción del Partido Revolucionario Cubano creado por José Martí, quien conociendo la valentía, prestigio y capacidad de mando de Guillermón, lo había designado Jefe del alzamiento en Oriente.

No pudo hacer mucho este coloso de ébano, como también era llamado Guillermón, porque apenas un mes y once días de comenzada la gesta, un severo ataque de hemoptisis lo hizo expirar a la edad de 54 años, cuando todavía podía haber dado mucho a la causa de la revolución, de no haber sido por la tuberculosis contraída en cárceles españolas dentro y fuera de Cuba, una enfermedad que por entonces era incurable.

Pero si su muerte fue triste y dolorosa para la patria y la lucha emprendida por la independencia, el ejemplo que dejó Guillermón para sus compañeros de lucha y las futuras generaciones, fue tan grande como su propia estatura, porque sabiéndose gravemente enfermo, ya casi próximo a la muerte, no dejó de cumplir con el compromiso contraído con Martí de levantar a Oriente para la nueva clarinada de libertad iniciada el 24 de febrero de 1895.

Después de dar la orden de alzamiento en Santiago de Cuba, Guillermón Moncada se trasladó a Alto Songo donde se alzó con su tropa a pesar de tener los pulmones desechos por la tuberculosis, manteniéndose en la manigua hasta que lo avanzado de la enfermedad le impidió continuar la lucha, por lo que reunió a su Estado Mayor y le entregó el mando al Mayor General Bartolomé Masó, muriendo en el campamento de Joturito, el 5 de abril de 1895.

Guillermón Moncada había nacido el 25 de junio de 1841 en la barriada de Los Hoyos en Santiago de Cuba. Tenía 27 años cuando se incorporó a la gesta independentista iniciada por Carlos Manuel de Céspedes en La Damajagua, participando en más de cien combates, por lo que terminó la contienda con el grado de Brigadier. Acompañó al General Antonio Maceo en la Protesta de Baraguá.

El 24 de febrero de 1895 al volver a la lucha gravemente enfermo Guillermón había dicho: “Porque Cuba sea libre, hasta el mismo mal es bien”. Al recordarle hoy en el aniversario 123 de su muerte lo hacemos teniendo presente esta otra frase que solía decir: “Mi brazo negro y mi corazón de cubano tienen fe en la victoria”.

martes, 3 de abril de 2018

EE.UU. y el Libro Blanco contra Cuba


Un día como hoy 3 de abril pero de 1961, el Departamento de Estado norteamericano publicó un Libro Blanco sobre Cuba cuyo propósito era hacer ver que la Revolución representaba un peligro para el hemisferio occidental, comenzando así a preparar a la opinión pública, especialmente de América Latina, para que apoyara una agresión militar contra la isla.

El entonces vocero del Departamento de Estado, Lincoln White, al anunciar la publicación de ese libro señaló que el mismo daría una ayuda apropiada a los patriotas cubanos y serviría de guía para las acciones que debían tomarse contra el régimen de Castro dentro y fuera de la isla.

El libro en cuestión era un folleto de 36 páginas que decía en una de sus partes “Estados Unidos, al igual que otras naciones del hemisferio, expresa profunda determinación para asegurar a los futuros gobiernos democráticos de Cuba, una apoyo completo y positivo en sus esfuerzos por ayudar al pueblo cubano a lograr la libertad, democracia y justicia social”.

Dos días después de la publicación de este documento, el 5 de abril, en la Asamblea General de la ONU, el canciller cubano Raúl Roa calificaba al Libro Blanco como “una declaración de guerra no declarada”, destacando que a única conclusión que podía extraerse de la referida publicación era la de que si Cuba se negaba a inclinarse ante los dictados norteamericanos, este utilizaría directamente la fuerza militar para desplazar al gobierno cubano.

El Canciller de la Dignidad, como era llamado Roa, expresó ante la Asamblea de la ONU, que ese Libro Blanco sobre Cuba era similar al que hizo circular el Departamento de Estado norteamericano, entre los países de la América Latina antes de su intervención el Guatemala para derrocar al gobierno popular de Jacobo Arbenz en 1954.

Algunos medios de prensa norteamericanos como el The New York Times y Herald Tribune dedicaron espacios a comentar la publicación de este Libro Blanco y en ese sentido el Herald señaló: “Los Estados Unidos preparan el terreno para un movimiento destinado a provocar la caída procomunista encabezado por Fidel Castro”.

Tarde llegó a esa conclusión en Herald Tribune porque ya para esta fecha de 1961, la Agencia Central de Inteligencia tenía lista la fuerza mercenaria que invadiría la isla por la Bahía de Cochinos, la cual comenzó a ser preparada desde mediados de 1960 en países de Latinoamérica y en el propio Estados Unidos.

domingo, 4 de marzo de 2018

Monstruoso acto terrorista: Explosión La Coubre



Quizás, en La Habana, aquella tarde casi primaveral del 4 de marzo de 1960, la vida transcurría cotidianamente para todos con la intensidad propia de una urbe capitalina.

En uno de los muelles del puerto habanero sin embargo, la descarga de un buque exigía premura y la acción de los hombres era anormalmente intensa, extrayendo cajas y más cajas de la bodega de la nave.

El ruido de las grúas y de voces casi a gritos de los obreros, más el rugir de los motores de los vehículos que iban y venían, daba la medida de la importancia de lo que se venía haciendo.

Nadie podría imaginar que cuando uno de los portuarios extendiera las manos para extraer aquella caja de granadas de la estiba, con ella desataría la furia de la muerte en una magnitud inimaginable para los cubanos hasta entonces.

Fue sólo un instante, el tiempo preciso en que el reloj marcaba las 3 y 15 de la tarde, cuando se produjo la primera explosión en la bodega del buque La Coubre, que lanzó una trágica llamarada que pronto se convirtió en una espesa nube negra con olor a pólvora y sangre, que invadió la tarde habanera.

Después del primer minuto de sorpresa y terror, la gente corrió hacia el buque para prestar ayuda a los heridos y extraer los restos despedazados de cuerpos humanos que se diseminaron por toda el área sobre decenas de metros.

El panorama era dantesco. Los gritos de dolor estremecían a muchos y la sangre los bañaba, pero el gesto solidario para prestar el auxilio vital no se detuvo. La muerte, entonces, hermanó a los vivos.

Aún o había transcurrido media hora, cuando otra explosión en el interior de La Coubre, vino a completar la macabra obra concebida por manos y mentes tenebrosas de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos.

El saldo de aquel monstruoso acto terrorista no pudo ser más doloroso para nuestro pueblo: 101 muertos, incluidos seis franceses, 219 heridos y mutilados, y un  número impreciso de desaparecidos.

Ese era el precio que hace 58 años la joven Revolución cubana tuvo que pagar por su libertad e independencia. Pero tan sólo 24 horas después los cubanos respondieron al crimen con una disyuntiva, que desde entonces acompaña el acontecer revolucionario de nuestro pueblo: ¡Patria o Muerte!