jueves, 5 de abril de 2018

Aniversario 123 de la muerte de Guillermón Moncada


Hoy 5 de abril se cumplen 123 años del fallecimiento del Mayor General del Ejército Libertador, Guillermo Moncada Veranes, héroe de las tres gestas independentistas cubanas y uno de los más sólidos pilares de la guerra necesaria, reiniciada el 24 de febrero de 1895 bajo la conducción del Partido Revolucionario Cubano creado por José Martí, quien conociendo la valentía, prestigio y capacidad de mando de Guillermón, lo había designado Jefe del alzamiento en Oriente.

No pudo hacer mucho este coloso de ébano, como también era llamado Guillermón, porque apenas un mes y once días de comenzada la gesta, un severo ataque de hemoptisis lo hizo expirar a la edad de 54 años, cuando todavía podía haber dado mucho a la causa de la revolución, de no haber sido por la tuberculosis contraída en cárceles españolas dentro y fuera de Cuba, una enfermedad que por entonces era incurable.

Pero si su muerte fue triste y dolorosa para la patria y la lucha emprendida por la independencia, el ejemplo que dejó Guillermón para sus compañeros de lucha y las futuras generaciones, fue tan grande como su propia estatura, porque sabiéndose gravemente enfermo, ya casi próximo a la muerte, no dejó de cumplir con el compromiso contraído con Martí de levantar a Oriente para la nueva clarinada de libertad iniciada el 24 de febrero de 1895.

Después de dar la orden de alzamiento en Santiago de Cuba, Guillermón Moncada se trasladó a Alto Songo donde se alzó con su tropa a pesar de tener los pulmones desechos por la tuberculosis, manteniéndose en la manigua hasta que lo avanzado de la enfermedad le impidió continuar la lucha, por lo que reunió a su Estado Mayor y le entregó el mando al Mayor General Bartolomé Masó, muriendo en el campamento de Joturito, el 5 de abril de 1895.

Guillermón Moncada había nacido el 25 de junio de 1841 en la barriada de Los Hoyos en Santiago de Cuba. Tenía 27 años cuando se incorporó a la gesta independentista iniciada por Carlos Manuel de Céspedes en La Damajagua, participando en más de cien combates, por lo que terminó la contienda con el grado de Brigadier. Acompañó al General Antonio Maceo en la Protesta de Baraguá.

El 24 de febrero de 1895 al volver a la lucha gravemente enfermo Guillermón había dicho: “Porque Cuba sea libre, hasta el mismo mal es bien”. Al recordarle hoy en el aniversario 123 de su muerte lo hacemos teniendo presente esta otra frase que solía decir: “Mi brazo negro y mi corazón de cubano tienen fe en la victoria”.

martes, 3 de abril de 2018

EE.UU. y el Libro Blanco contra Cuba


Un día como hoy 3 de abril pero de 1961, el Departamento de Estado norteamericano publicó un Libro Blanco sobre Cuba cuyo propósito era hacer ver que la Revolución representaba un peligro para el hemisferio occidental, comenzando así a preparar a la opinión pública, especialmente de América Latina, para que apoyara una agresión militar contra la isla.

El entonces vocero del Departamento de Estado, Lincoln White, al anunciar la publicación de ese libro señaló que el mismo daría una ayuda apropiada a los patriotas cubanos y serviría de guía para las acciones que debían tomarse contra el régimen de Castro dentro y fuera de la isla.

El libro en cuestión era un folleto de 36 páginas que decía en una de sus partes “Estados Unidos, al igual que otras naciones del hemisferio, expresa profunda determinación para asegurar a los futuros gobiernos democráticos de Cuba, una apoyo completo y positivo en sus esfuerzos por ayudar al pueblo cubano a lograr la libertad, democracia y justicia social”.

Dos días después de la publicación de este documento, el 5 de abril, en la Asamblea General de la ONU, el canciller cubano Raúl Roa calificaba al Libro Blanco como “una declaración de guerra no declarada”, destacando que a única conclusión que podía extraerse de la referida publicación era la de que si Cuba se negaba a inclinarse ante los dictados norteamericanos, este utilizaría directamente la fuerza militar para desplazar al gobierno cubano.

El Canciller de la Dignidad, como era llamado Roa, expresó ante la Asamblea de la ONU, que ese Libro Blanco sobre Cuba era similar al que hizo circular el Departamento de Estado norteamericano, entre los países de la América Latina antes de su intervención el Guatemala para derrocar al gobierno popular de Jacobo Arbenz en 1954.

Algunos medios de prensa norteamericanos como el The New York Times y Herald Tribune dedicaron espacios a comentar la publicación de este Libro Blanco y en ese sentido el Herald señaló: “Los Estados Unidos preparan el terreno para un movimiento destinado a provocar la caída procomunista encabezado por Fidel Castro”.

Tarde llegó a esa conclusión en Herald Tribune porque ya para esta fecha de 1961, la Agencia Central de Inteligencia tenía lista la fuerza mercenaria que invadiría la isla por la Bahía de Cochinos, la cual comenzó a ser preparada desde mediados de 1960 en países de Latinoamérica y en el propio Estados Unidos.

domingo, 4 de marzo de 2018

Monstruoso acto terrorista: Explosión La Coubre



Quizás, en La Habana, aquella tarde casi primaveral del 4 de marzo de 1960, la vida transcurría cotidianamente para todos con la intensidad propia de una urbe capitalina.

En uno de los muelles del puerto habanero sin embargo, la descarga de un buque exigía premura y la acción de los hombres era anormalmente intensa, extrayendo cajas y más cajas de la bodega de la nave.

El ruido de las grúas y de voces casi a gritos de los obreros, más el rugir de los motores de los vehículos que iban y venían, daba la medida de la importancia de lo que se venía haciendo.

Nadie podría imaginar que cuando uno de los portuarios extendiera las manos para extraer aquella caja de granadas de la estiba, con ella desataría la furia de la muerte en una magnitud inimaginable para los cubanos hasta entonces.

Fue sólo un instante, el tiempo preciso en que el reloj marcaba las 3 y 15 de la tarde, cuando se produjo la primera explosión en la bodega del buque La Coubre, que lanzó una trágica llamarada que pronto se convirtió en una espesa nube negra con olor a pólvora y sangre, que invadió la tarde habanera.

Después del primer minuto de sorpresa y terror, la gente corrió hacia el buque para prestar ayuda a los heridos y extraer los restos despedazados de cuerpos humanos que se diseminaron por toda el área sobre decenas de metros.

El panorama era dantesco. Los gritos de dolor estremecían a muchos y la sangre los bañaba, pero el gesto solidario para prestar el auxilio vital no se detuvo. La muerte, entonces, hermanó a los vivos.

Aún o había transcurrido media hora, cuando otra explosión en el interior de La Coubre, vino a completar la macabra obra concebida por manos y mentes tenebrosas de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos.

El saldo de aquel monstruoso acto terrorista no pudo ser más doloroso para nuestro pueblo: 101 muertos, incluidos seis franceses, 219 heridos y mutilados, y un  número impreciso de desaparecidos.

Ese era el precio que hace 58 años la joven Revolución cubana tuvo que pagar por su libertad e independencia. Pero tan sólo 24 horas después los cubanos respondieron al crimen con una disyuntiva, que desde entonces acompaña el acontecer revolucionario de nuestro pueblo: ¡Patria o Muerte!

jueves, 1 de marzo de 2018

Parten de Pata de la Mesa las Columnas al mando de Raúl y Almeida


Como muestra del desarrollo alcanzado por el Ejército Rebelde, el primero de marzo de 1958, hace 60 años, partían desde el Campamento del Che, en La Pata de la Mesa, dos nuevas Columnas Guerrilleras las números SEIS y TRES, con el objetivo de fundar el Segundo y Tercer Frente Orientales.

La Columna SEIS estaba denominada Frank País García, encabezada por Raúl Castro Ruz, ascendido a Comandante y designado Jefe de la misma, el 27 de febrero de 1957. Integraban esta nueva columna 67 hombres y su misión era operar en el territorio montañoso del noreste de la provincia de Oriente, desde el municipio de Mayarí al de Baracoa.

Por su parte, la Columna TRES llevaba como nombre el del Doctor Mario Muñoz Monroy, mártir del Granma. Como Jefe de la misma fue designado Juan Almeida Bosque, ascendido a Comandante también el 27 de febrero de 1957. La Columna estaba integrada por unos 100 combatientes y su objetivo era operar en la parte más oriental de la Sierra Maestra, al oeste de Santiago de Cuba.

Un año atrás, el primero de marzo de 1957, los 30 integrantes del núcleo inicial del Ejército Rebelde, con el Comandante en Jefe Fidel Castro al frente, volvieron a ascender al firme de la Sierra Maestra para reiniciar la lucha, después de permanecer durante más de 15 días en la finca de Epifanio Díaz, en El Jíbaro, donde se efectuó la entrevista entre Fidel y el periodista norteamericano Herbert L. Matthews y se realizó la primera reunión de la Dirección Nacional del Movimiento 26 de Julio, acordándose el envío de un refuerzo inmediato de hombres y armas para fortalecer la guerrilla.

En espera de ese primer refuerzo de envergadura quedó en El Jíbaro el Che Guevara, quien tendría a su cargo la responsabilidad de recibir al contingente de refuerzo que enviaría Frank País desde Santiago de Cuba y conducirlo hacia el punto en la Sierra Maestra donde se encontraba el Comandante en Jefe. Ese refuerzo llegó a la Sierra Maestra a mediados de marzo de 1957 y estaría integrado por 52 combatientes.

Como se aprecia aquel pequeño grupo de combatientes que integraron el núcleo inicial del Ejército Rebelde, a principios de 1957, en solo un año fue capaz de desarrollarse y crecer hasta crear dos nuevas columnas guerrilleras para extender la guerra más allá de la Sierra Maestra y abarcar otros territorios del oriente cubano.

viernes, 23 de febrero de 2018

EE.UU. y la democracia cubana

Los cubanos estamos inmersos en un proceso de elecciones generales, que comenzó el 26 de noviembre del pasado año con la elección de los delegados a las Asambleas Municipales del Poder Popular y continuará el próximo 11 de marzo con los comicios para elegir a los delegados a las Asambleas Provinciales y a 605 diputados al Parlamento, que se constituirá en el mes de abril, cuando será elegido el Consejo de Estado y su presidente, que será el nuevo mandatario del país.

Así de sencilla es nuestra democracia participativa establecida en la Constitución Socialista de Cuba aprobada el 24 de febrero de 1976 mediante referendo por el 97,7 por ciento del total de electores, unos 8 millones. Así se sencillo es nuestro proceso electoral establecido por la Ley número 72 del 29 de octubre de 1992. Una democracia con todos y para todos.

Pero, y escuchen bien lo que les voy a decir, en días pasados en un discurso en la Universidad de Texas en Austin, el Secretario de Estado norteamericano Red Tillerson, pidió a los cubanos que aprovecháramos estas elecciones generales en que estamos enfrascados, para cambiar el actual sistema democrático existente en la isla y retornar a la verdadera democracia.

Cabría preguntarle al señor Tillerson ¿Cuál democracia? ¿La que nos impusieron las tropas intervencionistas yanquis en 1898, o acaso la democracia de la humillante Enmienda Platt con la cual nació la República de Cuba en 1902? La democracia de los trucos, las pillerías, los fraudes y otros males similares que ellos mismos nos enseñaron.

El Secretario Tillerson nos pide volver al show pachanguero de las campañas electorales para elegir a Concejales, Representantes, Senadores, Gobernadores, Ministros y Presidentes, que al llegar al poder desbancaban la nación porque se lo robaban todo, hasta el suspiro del pueblo que cada vez se sumía más en la miseria, mientras que los politiqueros pasaban sus vacaciones en las playas de La Florida a costa del sudor de los humildes.

Vale la pena decir que el Secretario de Estado norteamericano Red Tillerson es un magnate petrolero, que ahora pide a los cubanos volver al país de antes de 1959, la Cuba del desahucio, del desalojo campesino, de los latifundios de la United Fruit, del millón de desempleados, del millón de analfabetos, de 800 MIL niños y niñas sin escuelas, de la mortalidad infantil de 60 por cada mil nacidos vivos, de los niños rebuscando en los latones de basura un mendrugo de pan para alimentarse.

Esa es la Cuba a la que el seños Tillerson nos pide que retornemos. Pero parece que él no está muy claro de la historia e ignora que en 1959 aquí triunfó una Revolución martiana con todos y para el bien de todos y sobre todo, ignora que el 16 de abril de 1961 en esta pequeña isla caribeña se proclamó el Socialismo como sistema por el pueblo y que esta decisión no tiene vuelta atrás, pésele a quien le pese.

martes, 20 de febrero de 2018

Salida del presidio de las muchachas del Moncada



Se cumplen hoy 64 años de aquel 20 de febrero de 1954 cuando se abrieron las puertas de la cárcel de mujeres de Guanajay, entonces provincia de Pinar del Río, para que salieran en libertad las compañeras Haydée Santamaría Cuadrado y Melba Hernández del Rey tras haber permanecido durante siete meses prisioneras por los sucesos del 26 de julio de 1953, en Santiago de Cuba.

Haydée y Melba fueron las dos únicas mujeres que integraron el contingente de la Generación del Centenario que en la madrugada del 26 de julio de MIL 953 asaltaron el cuartel Moncada ubicado en la capital oriental.

Las dos muchachas durante el combate fueron ubicadas por Fidel en el Hospital Provincial Saturnino Lora, situado al fondo de la fortaleza del Moncada, para que colaboraran como enfermeras con el Doctor Mario Muñoz Monroy que tendría a su cargo la humanitaria labor de atender a los que cayeran durante el asalto, incluyendo a los soldados de la dictadura.

Sin embargo, al no tener éxito la acción del Doctor Muñoz Monroy fue asesinado en plena vía pública cuando era conducido prisionero, mientras que Haydée y Melba fueron recluidas en una mazmorra de la fortaleza donde fueron sometidas a numerosas torturas síquicas por parte de los esbirros, que habían asesinado a Abel, hermano de Haydée y a Boris Luís, novio de Melba.

Durante el juicio por los sucesos del 26 de julio de 1953 en Santiago de Cuba y Bayamo, conocido por la Causa 37, las dos muchachas denunciaron valientemente los crímenes cometidos por la dictadura con los asaltantes, pues más de 60 de ellos fueron asesinados, denunciando además, los planes para eliminar a Fidel por lo cual había sido separado de sus compañeros de combate en la prisión de Boniato.

Haydée y Melba fueron sentenciadas por la Causa 37 a siete meses de privación de libertad en la cárcel de mujeres de Guanajay, de donde salieron en una fecha como la de hoy, para incorporarse a la lucha por la libertad de Fidel y del resto de los moncadistas presos en Isla de Pinos, y a otras tareas encomendadas por la Revolución.

Sin descansar un solo día después de su salida de la cárcel de mujeres de Guanajay Haydée y Melba retomaron el camino de la lucha revolucionaria y como parte de ella, recopilar, redactar y editar el alegato de Fidel La Historia Me Absolverá, después de sacarlo clandestinamente de la prisión donde se encontraba este.

Manifiesto del 26 de julio desde la Sierra Maestra



Después de 79 días de permanencia del Ejército Rebelde en la Sierra Maestra, de aciertos y desaciertos de la incipiente guerrilla que aún no rebasaba la veintena de combatientes, el 29 de febrero de 1957, hace hoy 61 años, el Movimiento 26 de Julio dio a conocer su primer manifiesto dirigido a la nación llamando a los cubanos dignos a luchar por la libertad de la patria.

Este manifiesto, redactado y firmado por el Comandante en Jefe del Ejército Rebelde Fidel Castro Ruz, surgió como acuerdo de la primera reunión de la dirección nacional del Movimiento 26 de Julio, donde participaron además del líder de la revolución los compañeros Frank País Garcia, Faustino Pérez, Armando Hart Dávalos, y Haydée Santamaría, así como Celia Sánchez Manduley y Vilma Espín Guillois, quienes asistieron como invitadas.

Ese primer manifiesto del Movimiento 26 de Julio, en su contenido hace una valoración de los casi dos meses y medio de lucha en las montañas de la Sierra Maestra, denuncia las atrocidades cometidas por la dictadura entre los campesinos de la región y los daños que provocaban los bombardeos indiscriminados de la aviación batistiana sobre zonas pobladas, causando víctimas inocentes.

De igual forma, el importante documento hizo pública la verdad de que la guerra en las montañas orientales existía, la cual ha servido para demostrar que la dictadura, después de enviar sus mejores tropas y modernas armas, era incapaz de aplastar la Revolución.

El manifiesto agrega: “Nosotros si es necesario estaremos diez años luchando. La Revolución no se detendrá. Nada puede detener lo que está en el corazón y la conciencia de todos los cubanos”

Dada la férrea censura de prensa que mantenía la dictadura de Fulgencio Batista en toda la nación, el Primer Manifiesto del Movimiento 26 de Julio al país desde la Sierra Maestra, circuló clandestinamente y caló hondo en la conciencia de los patriotas cubanos, que apoyaron esta lucha y más tarde se incorporaron a ella en el Ejército Rebelde hasta el derrocamiento de la tiranía.